A veces se me olvida que existe Elliott Smith. Quizá sea su presencia cínica y delicada la que me parece tan bella que resulta insoportable tenerla siempre presente.
Es un poco como tener guardado al animal que representa la conciencia, cuidando que no siempre interfiera en nuestras decisiones y emociones. Smith personifica, en muchos momentos, la voz omnipresente e inobjetable que es tan difícil escuchar cuando salta del espejo.
La tristeza que te prende del cuello cada vez que Elliott emite una palabra se contiene en la preciosa redención que ofrece, misma de la que el autor no pudo asirse. El doctor ofrece la cura pero es incapaz de sanarse a sí mismo.
Why should you want any other when you’re a world within a world?
-Elliott Smith. Can’t make a sound.
